“La esperanza es una transformación política…” J.M. Ackerman

Publicada en Publicada en Coyuntura, Edición #3

 

Por: Rossana Castro Landeros, Luciana Camuz Ligios, Marcela Torres Heredia

El pasado 26 de Marzo de 2015 John M.Ackerman visitó la ciudad de Viena como parte de las actividades organizadas por el Colectivo Acción Solidaria con México-Austria, grupo conformado con el objetivo de llamar la atención acerca de las diferentes situaciones que involucran, no solo la desaparición de los 43 normalistas de Iguala en septiembre de 2014, sino otras circunstancias por las que hoy atraviesa México.

 

John M. Ackerman, doctor en Sociología Política por la Universidad de California, Santa Cruz, investigador de tiempo completo en el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), es experto en las temáticas de Políticas Públicas, Transparencia, Derecho Electoral, Combate a la Corrupción, Rendición de Cuentas, Participación Ciudadana, y Organismos Autónomos. A su vez es columnista de diferentes medios periodísticos como de la revista Proceso y del periódico La Jornada así como colaborador de publicaciones internacionales como New York Times, Los Angeles Times, The Guardian. Cuenta además con un blog en donde publica constantemente sobre el acontecer actual de la vida política en México.

 

Durante la entrevista otorgada a la Revista ReveLA  profundizó sobre los temas tratados en su  conferencia magistral „The Mexican Narcostate, Ayotzinapa and the Global Rebirth of Transformative Democracy“ en la Universidad de Viena:

1) Antes y durante las elecciones presidenciales del 2006 se hablaba de que México estaba pasando por una transición a la democracia. ¿Se podría seguir hablando de que México sigue en esta fase de transición?

 

Pues no. Lo que tuvimos entre 1997 y 2005 diría yo, era un proceso de pluralización política, de apertura democrática. Algunos rezagos de los mismos continuaron hasta 2011. Nunca hubo un proceso integral de transformación sistémica. Nunca, bueno algunos creían que México estaba ahí, había alguna confusión; pero ahora ya nos queda claro que nunca ni siquiera se inició un proceso de transformación sistémica. Lo que hubo, era una ventana de pluralidad y acción democrática, sobre todo se fortaleció mucho el Poder Legislativo. Se logró un poco de independencia del Poder Judicial. Pero en el Poder Ejecutivo, que es donde se concentra la mayor parte del poder institucional-político en México, no hubo nada. Y ahora justamente lo que ocurre a partir del 2012, es que se van reconquistando para el autoritarismo los pequeños espacios perdidos durante esta etapa 97- 2012. Lo primero que se hizo era „reconquistar“ para el sistema autoritario la apertura que existía en el Poder Legislativo.

La teoría era que desde el 97 en que el PRI pierde la mayoría del Poder Legislativo se instaló un inmovilismo legislativo, que no permitía que avanzaran las reformas estructurales. Esto era una mentira, ya que realmente del 97 a 2012, se aprobaron más reformas constitucionales que en cualquier otro período de la historia de México, desde la revolución. Nada más que esas reformas eran hacia la democracia, institucionalización del país, como ante la corrupción, protección de derechos humanos, transparencia electoral, etc. Pero nunca se pudo aprobar las reformas estructurales que eran más bien antipopulares, neoliberales.

Lo primero que se hace entonces es firmar en el 2012 un “Pacto por México”, cuya esencia es desaparecer la fuerza independiente del Poder Legislativo, el Congreso de la Unión, el cerrar esa pequeña ventana que se había abierto durante el 97-2012. Y también avanza el proceso de cerrar la pequeña independencia que tenía del Poder Judicial. Lo más claro es el nombramiento reciente de Eduardo Medina Mora por ejemplo. Aunque no es el peor, quizás peor era el primer nombramiento de Peña Nieto, bueno no era exactamente de él, pero de su candidato, de Ortiz Mena, que era el jefe del SAT. En el Pacto Fiscal de 2012, proponen y aprueban a Ortiz Mena, para la primera Corte de Justicia. Ahí mismo también se va cerrando. Entonces lo que vemos hoy, es que no hubo transición. Ni siquiera inició un proceso de transición.

Y hoy quienes gobiernan, representan, son grupos de poderes locales feudales del PRI. Son los gobernadores, la mafia, el sector, el grupo de gobernadores feudales priístas que entre 2000 y 2012 se incubaron y fortalecieron su poder. Precisamente por la distancia entre Ejecutivo y local, antes como todos eran priístas, había cierto control federal, sobre los estados y hasta se removían gobernadores. Ahora entre 2000-2012, con esa separación de PAN-PRI, que nunca era real, pero en esa separación que existía, los gobernadores locales fortalecían más su poder y sobre todo en esos estados donde no hubo ni siquiera alternancia como el estado de México, el estado de Hidalgo, que hoy son los que controlan el gobierno federal.

El Poder Ejecutivo es gobernado, controlado por Enrique Peña Nieto (actual presidente y ex gobernador del estado de México), por Emilio Chuayffett (ex gobernador del estado de México), por Murillo Karam (ex gobernador del estado de Hidalgo) y por Miguel Osorio Chong  (ex gobernador del estado de Hidalgo).

Hay 8 estados en la República que no han experimentado ninguna alternancia: el estado de México, de Hidalgo, de Veracruz, de Tamaulipas, de Coahuila, de Colima. Pero los más importantes siempre son el estado de México e Hidalgo. En esos estados no hubo alternancia. Estos señores que hoy están en Los Pinos no saben lo que es la democracia. Nunca ni ellos, ni sus redes han tenido jamás que enfrentarse, o quizás dialogar con, o gobernar con una oposición. La estrategia siempre ha sido avasallar, eliminar, coaptar y reprimir a la oposición. Entonces lo que estamos viendo hoy es exactamente la misma lógica del poder que existe en esos estados, que ha tenido el PRI. En el estado de México e Hidalgo, donde el PRI se conforma en 1929, nos gobierna este partido desde hace 86 años sin interrupción. Entonces no hubo transición de la democracia. En lo que estamos ahora, yo lo llamaría, Proceso de Consolidación Autoritaria, de rearticulación del mismo poder autoritario que ha gobernado/ mal gobernado el país desde hace décadas.

 

2) Sin embargo, usted en el 2006, durante una entrevista-debate con la periodista Carmen Aristegui, mencionaba que uno de los logros del sistema democrático mexicano era que ya había incorporado a la izquierda dentro de las instituciones. Entonces el panorama que usted me cuenta ahora es diferente  a aquel que antes visualizaba, el cual era más esperanzador.

 

Había esperanza de eso. En ese debate con Lorenzo Córdoba (el 5 de septiembre del 2006) se habló precisamente sobre las irregularidades de las elecciones del 2006 y  que se esta perdiendo la oportunidad de incorporar a la izquierda dentro de la transición. Que precisamente por el comportamiento opaco, corrupto y cerrado del IFE en ese momento, lo que estaba haciendo es mandando a la izquierda otra vez a la calle. Había la esperanza en México. Había una posibilidad, y hubo una apertura democrática. Pero lo que estamos viendo hoy es que esa apertura era muy focalizada. Solamente algunas instituciones, algunas partes. El mismo IFE entre 1997 y 2003 fue ejemplar en su actuación. Pero inmediatamente después y a partir de 2003 en que se cambian los consejeros por la operación política de Gordillo, en particular, se van justamente cerrando esas llaves. Entonces tenemos la apertura en el IFE, en el congreso, en el Poder Judicial, pero que uno por uno se han ido cerrando. Y nos damos cuenta que nunca fue un proceso integral, más bien han sido estas pequeñas islas que ahora están siendo aplastadas. Entonces hoy por hoy, no puedo decir que estamos en una transición interrumpida, en un transición parcial, en una democracia autoritaria. Creo que ya no tiene sentido adjetivar la democracia o el proceso de transición. El mantenimiento del mismo sistema, adaptado a las nuevas circunstancias, que incluso en muchas cosas está peor que antes. Porque antes el PRI todavía tenía un halo revolucionario y popular, siempre corrupto, clientelar y corporativo pero todavía había cierta responsabilidad hipócrita de mostrar algún vínculo con la nación mexicana, había un nacionalismo aunque sea hipócrita. Pero hoy lo están echando a la historia y ahora están muy claros con su proyecto de sumisión a los Estados Unidos, de sumisión a la privatización. Estamos entonces en cierto sentido peor que antes.

La esperanza que yo tengo es que la sociedad mexicana es diferente, es muy diferente que hace 100 años, 50 años, 20 años; que en la revolución, que en los 60, que en la transición de los 80. La sociedad mexicana, en general, está mucho más consciente, participativa y despierta que antes. Tenemos mejores niveles educativos, tenemos más información, tenemos más contactos internacionales. Han habido muchos estudiantes que han ido a estudiar al extranjero, que se han quedado en el extranjero. En parte la misma crisis económica produjo mucha migración de todas las clases sociales a Estados Unidos y Europa. Entonces México ya es una patria grande. Entonces hay más posibilidades de articular ahí cuestiones internacionales. Lo que yo digo es que la situación hoy en México no es sostenible. Nadie le cree a las instituciones, nadie le cree a los políticos. Los políticos se cansaron de complacer a la sociedad mexicana y ellos están buscando en otro lado su legitimidad. Esto no es sostenible. Sería sostenible si la población mexicana fuera apática, si aceptan su destino, pero el otoño pasado lo demostró. Pero hay un riesgo y una esperanza. El riesgo, si aceptamos que no es sostenible como esta la cosa hoy y que algo tiene que cambiar, el riesgo es que sea para peor. México puede cambiar para peor, puede sumirse más a las políticas antidrogas, económica y política de los Estados Unidos, puede irse militarizándose cada día más, y consolidando estos ataques a las manifestaciones sociales y a la libertad de opinión. Obviamente, si dejamos hacer al PRI lo que quiera, por ahí vamos.

Por otro lado con esta sociedad activada, consciente, crítica y demandante hay también mucha posibilidad y una necesidad social de un vuelco político. Tiene que ser un vuelo político porque los vuelcos institucionales no sirven. Osea ahora mismo están haciendo nuevas leyes de combate a la corrupción, de transparencia. Pueden hacer todas las leyes que quieran pero sino tienen la confianza de la sociedad no va a funcionar. Entonces aquí el escenario es Ecuador, Brasil, Grecia, Colombia. Obviamente no va a ser ninguno de ellos, porque México siempre ha tenido una trayectoria política muy distinta. Mucho va a depender de los Estados Unidos, hasta donde permitirán, hasta donde influirán para que esta efervescencia social camine por uno u otro sentido. Sin decir que los estadounidenses( que yo también soy) controlan todo, pero si ponen límites muy claros.

 

3) Y entonces hablando de Colombia, ¿cuáles son las características que componen un Narcoestado?. ¿Se podrá decir que Colombia fue y México es un Narcoestado ?

 

Lo que pasa es que la cantidad de dinero que fluye en la economía mexicana constantemente por el mercado de la droga es enorme. Las estimaciones ni siquiera son precisas, van entre 9 y 30 mil millones de dólares al año que entran en México. Eso no incluye los ingresos que quedan en Estados Unidos. El mercado de las drogas en Estados Unidos es 10 veces más grande. Todo ese dinero se tiene que lavar y la forma en que se lava es por medio de las empresas legales: o creas una o haces pacto con una. Entonces hay una cantidad de dinero mal habido que es casi la grasa, el aceite de la economía mexicana. Hoy con nuestra economía destruida por las políticas neoliberales, por la crisis internacional, cuestiones del petróleo y de las políticas económicas del gobierno, ese dinero esta comprando campañas políticas, está presionando a medios de comunicación y realmente la agenda política en México está en mucho determinada por narcotráfico o por dinero que tiene su origen en el mercado de las drogas.

No estamos diciendo que directamente un narco en particular le dice que hacer a Peña Nieto, no les interesa a ese nivel. Así como a Estados Unidos tampoco le interesa estar despachando directamente desde Los Pinos. Por eso, si pones los Estados Unidos y luego el Narco, esos dos grupos están poniendo límites muy claros a lo que se puede hacer y lo que no. Algo que no se puede hacer es atender de raíz el asunto de la impunidad. Esto es lo que genera el desfondamiento del estado totalmente. Porque solamente se denuncian el 6,7 % de los delítos que se cometen en el país cada año. Y eso se le puede echar la culpa a los mexicanos, que no confían. „Hay que fomentar la confianza del pueblo a sus instituciones“, dicen. No, la gente no confía porque tiene motivos para no confiar. Porque si vas a denunciar al ministerio público, te sale el tiro por la culata. Ese es el problema, está agarrado el sistema y no puede moverse. Por eso digo que no es sostenible. Porque la misma respuesta de Peña Nieto a estas crisis ha sido tan pobre que es difícil creer que es solamente por su limitada capacidad intelectual, es la situación política que a él mismo lo tiene atrapado. Es que lo rebasa estructuralmente.

 

4) Las luchas sociales por los derechos han permitido una ampliación de la idea de política. ¿Podría hablarse también de nuevas subjetividades políticas emergentes en México?

 

Por supuesto. Eso es lo que estamos viendo cada año, desde hace varios años. Desde los últimos años ha habido una ola importante de movilización social. En 2011 fue el Movimiento por la Paz de Javier Sicilia, en 2012 estaba el Movimiento YoSoy132- movimiento estudiantil-, en 2013 el movimiento de los maestros, la reforma educativa, que incluía desde ese momento a los de Ayotzinapa y las normales rurales, y en 2014 viene en la primera mitad las autodefensas de Michoacán y en la segunda mitad el tema de Ayotzinapa. Estos no son nada más relámpagos aquí y allá, sino que cada uno se va construyendo encima de y a partir de la ola anterior. Ahora estamos en un bajón de movilización social sobre todo por la coyuntura política electoral, pero la tensión y los esfuerzos están ahí. Pero es inevitable que pasando las elecciones de la segunda mitad de 2015 vaya a haber otra articulación. Ahora mismo con Aristegui hubo una respuesta importante. Pero realmente esto no se detiene. El gobierno cree que esperando, dividiendo y desanimando los revoltosos se van a ir, pero no se dan cuenta de lo fuerte de las raíces de la protesta social.

Uno de los signos más claros de este nuevo gobierno es reprimir la manifestación, la protesta y recortando el asunto de la pluralidad mediática, que está peor que con Calderón, que ya de por si estaba mal. Pero por ejemplo durante el sexenio de Calderón(2006-2012) las manifestaciones se desarrollaban tranquilamente. No aparecía gente tirando bombas molotov por un lado y policías metiendo personas en la cárcel de alta seguridad arbitrariamente por otro lado . No quiero hacer una apología de Calderón, que es un delincuente, pero si se ha empeorado. En cuestión de medios de comunicación antes también era terrible. La misma Carmen la sacaron del MVS (medio de comunicación) y la regresaron dos semanas después, por el asunto de si Calderón era borracho; estas cosas no?. Durante el sexenio de Calderón se detuvo la reforma energética con las movilizaciones del 2008 y 2009; aunque ahora finalmente se aprobó con Peña Nieto. Si hay un retroceso claro en la fuerza de la sociedad, pero no es por un apatía de la sociedad, sino por una estrategia de represión y control del régimen. No es solamente lo de Carmen Aristegui, en general en radio y televisión ha habido una limpia de voces críticas. Yo mismo antes salía en miles de entrevistas y mesas de debate en radio y televisión, pero a partir del 1 de diciembre del 2012 he estado totalmente recluído de todos los espacios. Ocasionalmente algún locutor atrevido o despistado me habla por ahí. Antes yo estaba en radio y televisión casi todos los días a veces, todas las semanas y hoy ya no. Y no soy el único caso. Además yo soy afortunado, porque lo que tenemos también son muertes de periodistas.

 

5) ¿Usted ha sido víctima de alguna represión, agresión o censura?

 

Lo que he recibido son amenazas de muerte por las redes sociales. Si ves el informe de Artículo 19, un documento que demuestra como se han aumentado los ataques a periodistas desde que llega Peña Nieto, se ha casi  duplicado la cantidad. Ahí también está mi caso pero hay muertos, encarcelados. Somos muchos. Y en el documento no están todos los casos, solo están algunos. Hay un acoso terrible que se ha agrabado con la crisis de los medios, porque está cada vez más difícil ganar dinero para los periódicos, las revistas y están entonces más vulnerables a presiones.

 

6) ¿Usted podría también comentarnos que países en América Latina están en el camino de convertirse en Narcoestado, podría decirse que van mexicanizarse?

 

El poder de los narcotraficantes mexicanos es tan grande y tan permitido, por lo menos, sino fomentado desde el estado que ese poder ya es un Frankenstein. Ya se les salió de control de los mismos gringos que casualmente lo han generado.

Primero una de las cosas que más los fortaleció a los mexicanos fue que los colombianos tuvieron que usar México como ruta de la droga. Porque antes iban por el Caribe y directamente a Florida. Pero  cuando los Estados Unidos cerró esa ruta en los 80 y 90, ya se vuelven los colombianos dependientes de los mexicanos. Ya se están extendiendo los mexicanos hacia el sur.

El asunto de la mexicanización es una realidad, no es solamante un miedo. En Colombia mismo, en Argentina. En Sudamérica tienen tanto poder y fuego que ya quieren, como cualquier empresario, llegar más cerca a la fuente directa del producto original y ya no estar pagando intermediarios. Recoger directamente el producto desde Bolivia, desde Colombia. Y entonces eso es lo que está empezando a ocurrir. Y cuentan plenamente con la protección y están tan entrelazados con los poderes políticos de México, que la única forma de limpiar el Estado mexicano es con un cambio político, acompañado de cuestiones institucionales y económicas. Pero lo esencial que necesita México es un cambio político.

 

7) Sobre la Reforma Energética (hidrocarburos y la energía eléctrica). Esta reforma constitucional no fue apoyada por grupos políticos de izquierda, parte de la sociedad civil y grupos de académicos. Se puede hablar entonces de que representa un retroceso sobre la democratización de los recursos naturales.

 

Si. Hay que ser muy cuidadoso, no es una cuestión de dogma y de ideologías, que se puede tener una discusión sobre el papel del estado, lo privado, lo público. No es necesario ni siquiera meterse en esa discusión. Hoy con un Narcoestado, un estado corrupto, mafioso es imposible imaginar que una repartición de recursos tan enormes y cotizables y fuertes como el petróleo mexicano se pueda hacer de una forma que beneficie a la sociedad mexicana. Ese reparto se va a hacer de una forma que fomenta y fortalece a los mismos poderes que ya están en control, que ya saben como enriquecerse ellos y no fortalecer a la sociedad. Se está consumando un atraco terrible a los recursos naturales que es un agravante más a la situación. Desde antes de lo de Ayotzinapa la popularidad de Peña Nieto ya estaba en un 37%. Lo de Ayotzinapa vino a agravar la situación. Es por eso que la protesta de Ayotzinapa fue tan fuerte: la gente ya estaba enojada y rechazaba las reformas estructurales.

 

8) Planteas que todas esas transformaciones tienen que ser al interior del Estado, pero ¿existe la posibilidad o se puede contemplar un escenario en el cual las transformaciones sociales no vengan mediadas por la modificación del Estado sino desde otras formas de participación política?

 

Necesariamente. Lo que yo hablo, es que la esperanza es una transformación política. Eso implica el Estado, dentro y fuera del Estado. Yo creo más bien necesariamente fuera del Estado, pero sin pasivamente permitir que el Estado siga en las manos de los mismos de siempre. También tiene que ser necesario una limpia del Estado. Pero la única forma de limpiar el Estado es con una sociedad activa y la única forma de que esa limpia realmente genere bienestar para la población es que la sociedad misma sea la que este conduciendo el proceso. Tenemos que quitar nuestro fetichismo del Estado y las elecciones. En México hay mucho debate sobre si votar o no votar. Hay que votar. Los que dicen que votar no sirve de nada, tienen razón. Pero lo único más inútil de no votar, es no votar. El chiste es Votar y ¿después?. Votar no es un cheque en blanco, no es un acto de fé, no es nada realmente. Es una estrategia más. Así como los campesinos de Guerrero y de Michoacán no pueden dejar las armas, no puedes pedir que dejen las armas porque es su defensa propia porque sino quedan en manos de policías corruptos y narcos.

Tampoco puedes pedir a los que votan y se lanzan como candidatos, que se larguen en buena fé, que hay algunos, y dejen esa esperanza. Todos tenemos que usar todas las herramientas posibles, eso es lo que yo pienso.

 

Referencias Electrónicas

 

http://www.jornada.unam.mx/

http://johnackerman.blogspot.co.at/

http://pri.org.mx/TransformandoaMexico/

http://www.sat.gob.mx/

http://www.presidencia.gob.mx/

http://www.ine.mx/

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